ANGOLA: La región de Malanje: las cataratas Calandula y Pungo Andongo

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junio 11, 2022

La provincia de Malanje se encuentra ubicada en el centro-norte de Angola, y limita con RDC Congo y Uige al norte; las provincias de Kwanza en el oeste; las provincias de Lunda en el este y Bié en el sur. La capital de esta provincia es la ciudad de Malanje que se encuentra ubicada a unos 380 kilómetros al este de Angola. Es la cuarta mayor provincia del país con una extensión de 97.602 kilómetros cuadrados.

Esta provincia destaca por tener un paisaje totalmente tropical y un clima húmedo. Situado a una altura entre los 500 y los 1.500 metros por encima del mar, su principal fuente de ingresos es la agricultura, así como también las minas de diamantes que se encuentran en el este de la provincia, y que son de difícil acceso por cuestiones de seguridad y de infraestructura.

En Malanje, encontrarás las segundas cataratas más grandes de África: las Calandula Falls. Para nosotros, éstas son las mejores cataratas del continente, más que las Victoria Falls (puedes leer nuestra experiencia aquí) porque su entorno es totalmente verde y salvaje, con árboles tropicales y un gran salto de agua en medio de la naturaleza con casi nula infraestructura turística, lo que hace que sean unas cascadas muy especiales y muy vírgenes. Tienen una altura de 105 metros y una anchura de 400 metros, y es una de las actividades más importantes a realizar durante tu visita a Angola. Aparte, también encontrarás otras cataratas menos conocidas como las Musseleje Falls, que se encuentran a 21 kilómetros (1 hora) de Calandula y que, a pesar de ser mucho más pequeñas, son también fotogénicas y bonitas de ver.

Esta provincia también destaca por tener unas formaciones rocosas misteriosas muy interesantes, conocidas como Piedras Negras o Pungo Andongo. Éstas, que se encuentran situadas en el municipio de Cacuso, son unas rocas que se elevan por encima de la llanura de Malanje formando un paisaje impresionante. Es un lugar con mucha mitología y que sirvió de refugio por los pueblos del norte de Angola, y hoy sigue siendo un tesoro a descubrir durante tu viaje a Angola.

En la provincia de Malanje, también encontramos el río más importante del país, el río Kwanza, que crece en la meseta de Bié y después fluye hacia el norte y al oeste hasta llegar al Océano Atlántico a pocos kilómetros al sur de Luanda. Si visitas Malanje, podrás descubrir los rápidos del río Kwanza que se forman a partir del gran caudal del río y donde encontrarás mucha vida local.

Malanje es una provincia muy diferente a las que estábamos acostumbrados a ver durante nuestro recorrido por la costa de Angola (si quieres saber más sobre nuestra experiencia puedes clicar aquí). Aquí, el paisaje es totalmente tropical con carreteras muy bonitas para conducir, donde los árboles se comen literalmente el asfalto, y sobresalen poblados y ciudades con un telón de fondo muy bonito. A pesar de que quede lejos de todo el circuito de la costa y de Luanda, esta provincia merece totalmente una visita, ya que la naturaleza, allí, es totalmente salvaje; creando unos espectáculos naturales que seguro recordarás toda la vida.

¿Cómo llegar?

La manera más fácil de llegar a la provincia de Malanje es desde el oeste o desde el sur, ya que en el este encontramos las principales minas de diamantes y es, por tanto, una región bastante difícil de acceder a ella; y en el norte ya está el país de RDC Congo, cuya zona está bastante alejada de la frontera principal entre estos dos países. Así pues, principalmente, puedes llegar a Malanje a través de tres rutas diferentes: pasando por la población de N’dalatando o por la población de Alto Dondo al oeste; y pasando por la población de Mussende en el sur.

Si vienes de Luanda, el trayecto para llegar a la ciudad de Malanje a través de N’dalatando será de unas 6-7 horas de coche conduciendo por la EN230. Tendrás que pasar el aeropuerto internacional de Luanda y la población de Catete, hasta llegar a la población de Maria Teresa situada a unos 100 kilómetros de Luanda. Allí, justo después de un control policial que se encuentra pasado Maria Teresa, en vez de ir dirección sur hacia Alto Dondo por la EN321, tendrás que continuar hacia la izquierda por la propia EN230 dirección N’dalatando. Esta parte de 100 kilómetros ya se adentra en la selva tropical del país, con una carretera llena de agujeros y muchos camiones que harán que tengas que estar muy atento durante tu conducción para no dañar el vehículo.

Una vez llegado a N’dalatando, cruzarás esta ciudad y aquí la carretera empieza a estar en mejor estado con vistas a todo el altiplano de Malanje. Tendrás que conducir unos 100 kilómetros más hasta llegar a la población de Cacuso, que se encuentra situada a unos 70 kilómetros antes de la ciudad de Malanje, y desde donde podrás dirigirte a dos de las principales atracciones naturales de esta provincia: las cataratas Calandula y Pungo Andongo. Las cataratas Calandula se encuentran situadas a 65 kilómetros al norte de Cacuso, mientras que Pungo Andongo están a unos 45 kilómetros al sur de Cacuso. En el apartado «¿Qué hacer en la región de Malanje?», explicamos con más detalle cómo llegar a estos dos puntos de interés.

Si vienes de Luanda, también tienes la opción de llegar a Malanje a través de Alto Dondo. En este caso, el primer punto de interés al que llegarás será Pungo Andongo. Para llegar a Alto Dondo, una vez pases la población de Maria Teresa y donde está el desvío hacia N’dalatando, deberás continuar unos 70 kilómetros más por la EN321 dirección sur en una carretera en buen estado hasta llegar a la ciudad de Alto Dondo. Desde allí, sale una carretera, la EN322, donde los primeros 120 kilómetros hasta llegar a la población de Capanda están en muy buen estado pudiendo conducir a una mayor velocidad que el recorrido de N’dalatando. De todas formas, después la carretera cambia completamente y debes ir a una velocidad muy lenta debido a la cantidad de agujeros que encontrarás. Desde Capanda, estarás sólo a unos 18 kilómetros del desvío hacia Pungo Andongo, y a unos 60 kilómetros de Cacuso, donde volverás a enganchar con la EN230. Esta ruta, a pesar de ser 50 kilómetros más larga que la ruta de N’dalatando, también es una buena opción si visitas primero Pungo Andongo y después las cataratas de Calandula. Nosotros, como nuestra primera parada fue en Calandula, fuimos por N’dalatando y volvimos por Alto Dondo.

Si vienes del sur y del interior, hay una carretera (EN140) que llega a Malanje desde Mussende pasando por los rápidos de Kwanza. Son unos 134 kilómetros que harás en 2 horas y media por el estado de la carretera. Para llegar a Mussende, puedes conducir por la EN240 desde Quibala, una ciudad que se encuentra en el centro del país.

En la provincia de Malanje, encontrarás más controles policiales que el resto del país porque esta provincia es la puerta hacia el este del país y las principales minas de oro y diamantes. Cuando te detengan, algunos te pedirán toda la documentación del vehículo y otros alguna bebida que significa dinero. No son muy insistentes, así que si sonríes y dices que no, al poco tiempo te dejarán pasar. También es importante vigilar la conducción sobre todo con los camiones, puesto que van bien cargados y siempre intentan esquivar los agujeros de la carretera desviándose de su propio carril. Si quieres más información sobre los tips para conducir en Angola, puedes clicar aquí.

¿Qué hacer en la región de Malanje?

Malanje es una provincia que destaca por su naturaleza salvaje. Por eso, las diferentes actividades que destacamos a realizar son:

– Descubrir las cataratas de Calandula, las mejores cataratas de África

Las cataratas de Calandula son una parada imprescindible si visitas Angola. Consideradas las segundas cataratas más grandes de África después de Victoria Falls, para nosotros éstas son mucho mejores porque se encuentran ubicadas en un entorno muy especial: en medio de selva tropical y en un entorno salvaje y con poca infraestructura turística, sin la cantidad de visitantes que puedes encontrar todos los días en Victoria Falls. ¡El día que fuimos teníamos las segundas cataratas de África para nosotros solos y una pareja de Luanda!

Estas cataratas llevan el agua del río Lucala que desemboca en el río Kwanza, el río más importante del país. Para visitarlas tienes dos opciones: o desde los miradores de Calandula, donde estarás en la cascada; o bien desde la Pousada de Calandula, desde donde podrás bajar hasta los pies de la Cascada así como verlas desde una buena perspectiva desde arriba. Por tanto, si tiene tiempo puede visitar las cascadas desde los dos lugares, aunque para nosotros, la mejor opción es visitarlas desde la Pousada de Calandula.

Para llegar a Calandula, debes llegar a Cacuso desde donde te desviarás por la EN322 durante unos 45 kilómetros hasta llegar al desvío donde, si vas a tu derecha, irás dirección a la Pousada de Calandula, mientras si vas a tu izquierda irás a la población de Calandula y a los miradores que se encuentran a 13 kilómetros de este desvío. Si vas, como hicimos nosotros, a la Pousada de Calandula, tendrás que conducir durante unos 8,5 kilómetros dirección Lombe hasta llegar a una pequeña parada de autobús donde tendrás que desviarte a tu izquierda y conducir durante 15 kilómetros por un camino que pasa entre distintas aldeas hasta llegar a la Pousada desde donde ya podrás ver las cataratas.

Si visitas las cataratas desde la Pousada de Calandula, tendrás que pagar una entrada de 500 Kwanzas por persona más 1.000 Kwanzas por vehículo. Si eres dos personas, en total serán 2.000 Kwanzas, es decir, 1.68 euros por persona al cambio (enero 2022). En cambio, si visitas las cataratas desde el mirador de la población de Calandula, la entrada es gratuita. Por el precio que pagas, nosotros recomendamos que vayas a la Pousada para disfrutar de las cataratas desde diferentes puntos de vista.

Desde la Pousada de Calandula, existe la opción de bajar con tu vehículo hasta los pies de la cascada, en medio de unos caminos llenos de vegetación y conduciendo los últimos metros con las enormes cascadas frente a ti. Puedes dejar el vehículo allí y llegar a pie hasta las rocas de abajo de las cascadas y andar por su alrededor. Tienes que llevar un buen calzado ya que si hay mucha agua, el terreno está bien embarrado. ¡La vista desde abajo es totalmente espectacular! Allí, puedes llegar a oír cómo formas parte de la propia naturaleza, con el ruido de la fuerza del agua y un entorno tropical muy bonito. ¡Una de las mejores experiencias que tuvimos en Angola!

También, puedes ver las cataratas desde una vista más panorámica si, una vez estás en la Pousada de Calandula, caminas por un sendero de la derecha que te llevará, cruzando pequeños arroyos, a una vista completa desde arriba, donde podrás ver todos los saltos de agua de una de las cataratas más impresionantes del planeta. Ten cuidado de no acercarte mucho al precipicio ya que el terreno a veces está húmedo y puede ser resbaladizo. Desde la Pousada, ofrecen diferentes tipos de alojamiento (ver el apartado «¿Dónde dormir en la región de Malanje?») y también puedes comer o picar algo con vistas a las cascadas.

Las cataratas de Calandula te dejarán totalmente boquiabierto. Allí, la naturaleza toma diferentes formas: el agua que desciende con una fuerza sobrenatural del salto del río; la vegetación tropical que crece a su alrededor; la belleza de un sitio todavía virgen y con poca huella humana y la sensación de estar en medio del paraíso.

– Visitar las Piedras Negras de Pungo Andongo

Las montañas de Piedras Negras de Pungo Andongo son unas formaciones rocosas muy misteriosas que sobresalen de la llanura de Malanje. Podrás ver cómo destacan estas piedras negras por encima del paisaje de la provincia de Malanje desde una distancia de decenas de kilómetros.

Las montañas de Piedras Negras de Pungo Andongo se encuentran situadas a 45 kilómetros al sur de Cacuso. Para llegar, tendrás que tomar la carretera que va de Cacuso a Alto Dondo y que está llena de agujeros y en muy mal estado. Si vienes de Cacuso, tendrás que conducir durante unos 40 kilómetros pasando el pueblo de M’Banza N’Dongo y girar hacia la izquierda durante unos 6 kilómetros hasta llegar a la población de Pungo Andongo, donde te encontrarás ya debajo de las misteriosas montañas de la meseta de Malanje.

Dicen que en estas rocas existe una parte de leyenda y mitología muy interesante. Algunas tienen forma de animal, como la roca de Kanzamba, que representa a un pequeño elefante. Aunque en Malanje no hay elefantes, dicen que en esta roca está esculpido este mamífero para simbolizar que el coraje del pueblo mbundu (el pueblo de esta región) era más fuerte que el de un elefante. También encontramos la roca Cantinho do Céu o Piedra de Jesucristo, considerada patrimonio nacional de Angola, y que dicen que es un lugar lleno de bendición y buena suerte.

Estas formaciones tienen también una parte de historia. Aquí es donde se refugió el pueblo mbundu de los intentos de colonización portuguesa, con una figura histórica muy importante como es la reina Njinga de Ndongo, considerada una de las mujeres más importantes de la historia del continente africano. Njinga vivió durante el siglo XVII y luchó firmemente contra la colonización europea y la esclavitud de su pueblo. Hija del rey del pueblo mbundu (conocido con la lengua local como Ngola), fue una gran guerrera que gobernó durante más de 40 años, al frente de operaciones militares contra los intentos de ocupación portuguesa.

Su llegada al poder como reina fue complicada. Después de que su padre muriera, el poder pasó a manos del hermano de la reina Njinga de Ndongo. Éste decidió matar al hijo de su hermana para asegurarse el poder, pero sin embargo todo el pueblo prefería el carácter de Njinga, una chica que era considerada la mejor estratega para negociar con los colonizadores portugueses. Así pues, después de la muerte de su hermano en extrañas circunstancias, Njinga llegó al poder del pueblo mbundu.

Cuando fue a Luanda a negociar con el gobernador portugués para llegar a un acuerdo de paz (y, donde pudo observar el negocio de esclavos que había en la capital), Njinga se encontró con una alfombra en el suelo y el gobernador sentado en una cómoda butaca. Ella, para negociar en una misma igualdad de condiciones, decidió que una de sus acompañantes se arrodillara y se agachara para poder sentarse sobre ella y así estar cara a cara con el gobernador. Llegaron a un acuerdo de reconocer la soberanía de Ndongo y a cambio los portugueses podían realizar rutas comerciales hacia el interior. Incluso, la reina aceptó convertirse al cristianismo y así fue como a los 40 años, fue bautizada con el nombre de Ana De Souza.

Njinga de Ndongo fue una reina muy importante que combatió la colonización portuguesa del país (si quieres saber más sobre la historia de Angola, puedes clicar aquí). En las montañas de Piedras Negras de Pungo Andongo se pueden ver aún hoy huellas sobre las rocas que dicen que son de la reina Njinga de Ndongo, una de las mujeres célebres más importantes del continente africano.

Las piedras negras de Pungo Andongo son unas formaciones muy especiales de Angola. Nadie sabe cómo han podido originarse estas montañas de roca negra que sobresalen del paisaje de la región. A su alrededor, hay una serie de leyendas e historias de un cariz místico, guerrero y misterioso que convierten este lugar en un lugar especial a visitar si te encuentras en la provincia de Malanje.

– Visitar los rápidos de Kwanza

El río Kwanza es el río más importante de Angola que pasa, entre otras provincias, por Malanje. Este río, de gran caudal, pasa por unos desniveles de 5 a 6 metros formando unas cascadas y unos rápidos interesantes de ver. Para llegar, debes dirigirte a la población de Cangandala, a unos 30 kilómetros al sur de la ciudad de Malanje. Tras pasar esta pequeña población, encontrarás el puente del río Kwanza. Tendrás que girar a la izquierda justo antes del puente y conducir por un camino de tierra durante unos 2 kilómetros, atravesando un pueblo, hasta llegar a los rápidos.

Allí, encontrarás a muchos niños que se ofrecerán como guía para llevarte hasta los diferentes puntos de los rápidos de agua a cambio de una propina de comida o dinero. Además podrás ver mucha vida local con la gente trabajando y viviendo junto al río y un entorno muy rural a los pies del Kwanza. Nosotros no visitamos estos rápidos, pero es algo que nos queda pendiente cuando volvemos a visitar este fantástico país que es Angola.

– Visitar las cataratas de Musseleje

Estas cataratas, que nosotros no visitamos y que se forman en un pequeño río que desemboca en el río Lucala, son más pequeñas que las de Calandula, y también más desconocidas. No destacan por ser un salto de agua con una potencia desmedida, pero sí por ser unas cascadas muy fotogénicas porque caen en unas rocas que están rodeadas de vegetación, y donde te puedes bañar.

Si vienes de visitar las cataratas de Calandula y quieres ir a Musseleje, piensa que tardarás aproximadamente una hora. Tendrás que dirigirte hasta el pueblo de Calandula, y desde allí seguir dirección noroeste por la EN225-3 durante unos 5 kilómetros hasta desviarte a la izquierda por un camino de tierra de unos 20 kilómetros (atravesando diferentes poblados rurales) que te llevará hasta las propias cascadas. Si ha llovido, es muy recomendable ir en 4×4 ya que dicen que los caminos se llenan de barro.

¿Dónde dormir en la región de Malanje?

En la provincia de Malanje hay poca oferta de alojamientos turísticos. Nosotros acampamos libremente en las misteriosas Piedras Negras de Pungo Andongo, y también en una comisaría de policía porque el único lodge que había de camino a N’dalatando estaba cerrado debido al covid. De todas formas, si alguien prefiere no acampar libremente y quiere reservar en algún alojamiento, en esta región destacaríamos:

– Pousada de Calandula: Este hotel, que ha sido reformado, tiene una localización excepcional. Está situado justo delante de las cataratas de Calandula y dispone de habitaciones donde podrás oír el ruido de la fuerza del agua por unos precios bastante elevados. También podrás acampar por 10.000 Kwanzas (unos 17 euros). Tienen un restaurante donde podrás comer o también hacer un picoteo (nosotros por una cerveza, una coca-cola, unas aceitunas y unos cacahuetes pagamos 4.640 Kwanzas, unos 8 euros). A pesar de tener unos precios más elevados en comparación con el resto de Angola, es un lugar especial para estar frente a las cataratas de Calandula. Si quieres reservar, puedes contactar por Whatsapp al +244923300543.

– Hospedaria e Restaurante Oliveira: Este alojamiento puede ser una buena opción para parar durante el recorrido de Luanda a la provincia de Malanje si sales tarde de la capital. Se encuentra situado en Alto Dondo, justo al lado del río Kwanza y dispone de restaurantes y diferentes habitaciones, con un precio de 10.000 Kwanzas por una habitación doble (unos 17 euros). Si quieres reservar, puedes contactar por teléfono al +244995208056.

– Palanca Hotel: Este alojamiento está situado en la ciudad de Malanje, y por tanto, a pocos kilómetros de los rápidos de Kwanza De presupuesto alto, dispone de piscina, wifi, restaurante y habitaciones dobles por un precio de 27.000 Kwanzas (50 euros). Una de las pocas opciones que hay en la ciudad de Malanje. Si quieres reservar, puedes contactar por teléfono al +244928908036.

Nuestra ruta

DIA 1: Después de pasar una mañana con Fabio y Raquel (una pareja de portugueses que viven en Angola y nos contactaron por Instagram) en la playa de Sarico, y almuerzo en Barra do Dande compartiendo nuestra experiencia y oyendo su futura aventura de viaje durante un año por África; avanzamos dirección la provincia de Malanje.

Nos esperaba un trayecto largo de unas 6-7 horas, así que tocaba dormir a medio camino. Nuestra sorpresa fue, sin embargo, que la carretera saliendo de Luanda y pasando por Catete estaba en muy mal estado y, por tanto, era imposible llegar de día en alguna de las poblaciones intermedias como Alto Dondo o N’dalatando. Vimos que en el móvil aparecía un pequeño Lodge junto a la carretera, así que nos acercamos pero estaba totalmente abandonado y cerrado. Así pues, seguimos adelante buscando un sitio para dormir.

Avanzamos por diferentes caminos donde había algún sitio para acampar libremente pero no nos hacía gracia dormir justo al lado de las torres de líneas de alta tensión donde encontrábamos los espacios, así que fuimos a preguntar a una empresa que embotellaba aguas si podíamos dormir en el aparcamiento. El guardia nos dijo que mejor fuéramos a la comisaría de policía, así que, ya de noche, nos presentamos a la comisaría y preguntamos al policía si podíamos dormir allí.

El policía nos enseñó un lugar que estaba escondido detrás de la comisaría, junto a los coches que habían sido interceptados por la policía por algún incumplimiento de la ley, y allí pudimos montar nuestra tienda, cocinar la cena y dormir en la comisaría. Habíamos tenido suerte de encontrar a un policía servicial que nos ofreció dormir allí durante nuestro trayecto a Malanje.

DIA 2: Nos levantamos con la salida del sol y durante el cambio de turno de policías. Muchos de ellos mostraron curiosidad de nuestra presencia allí. Recogimos la tienda y nos marchamos rápido porque queríamos llegar pronto a las cataratas de Calandula, de las que no teníamos mucha información pero mucha gente nos había hablado muy bien.

Durante el trayecto pudimos ver cómo el paisaje cambiaba completamente. Nos íbamos adentrando cada vez más en un entorno tropical, con árboles que sobresalían de la carretera y un color verde húmedo y bochornoso que se compaginaba con las diferentes casas marrones de los poblados agrícolas y rurales del camino. Habíamos dejado el mar, por un paisaje totalmente característico del trópico y del ecuador. ¡Se notaba que estábamos en el norte de Angola!

Pasamos por la bonita población de N’dalatando, pasando previamente un control de policía donde en vez de pedirnos agua (que es una metáfora para pedir dinero), ¡el policía nos pidió directamente una garrafa de vino! Nosotros, siempre con una sonrisa como hacíamos con todos los controles policiales, respondimos que no y con cierta dosis de paciencia nos dejó pasar por continuar nuestra ruta.

Llegamos a Cacuso, y allí nos desviamos en dirección a las cataratas de Calandula. Iríamos primero a ver las cataratas desde la Pousada, ya que de este modo podríamos bajar hasta los pies de la cascada; y dependiendo de cómo lo viéramos, quizás iríamos a ver también las cascadas desde el mirador del pueblo de Calandula. Sin embargo, no hizo falta porque quedamos totalmente maravillados del espectáculo natural y la visión panorámica que teníamos desde la propia Pousada.

Durante los últimos kilómetros hacia la Pousada de Calandula, pasamos por diferentes poblados donde muchos niños nos saludaban por el camino (algunos pidiendo dinero o caramelos) y muchos adultos sonreían a nuestro paso. Hacía tiempo que por allí no pasaban turistas extranjeros, puesto que el país estaba oficialmente cerrado desde el inicio de la pandemia del Covid. Justo al llegar a la puerta de entrada de la Pousada, no encontramos a nadie en la puerta de acceso y abrimos la valla para ir hasta el aparcamiento del alojamiento. Allí salió un chico que nos cobró la entrada (¡no llegó ni a 2 euros por persona!) y pudimos observar por primera vez, las cascadas de Calandula.

Y, ¡qué cascadas! En medio de un paraje lleno de árboles y vegetación, con diferentes cursos del río Lucala que caían en fuerza en los saltos de más de 100 metros de altura y 400 metros de ancho, completamente solos, y un entorno totalmente virgen y natural habíamos llegado a lo que se convertiría en uno de los puntos más bonitos de nuestro viaje a Angola.

Bajamos con el coche hasta los pies de la cascada, pasando por unos frondosos caminos de hierbas que crecían junto al río y donde íbamos avanzando mientras contemplábamos las cataratas delante de nosotros. Pudimos dejar el coche en una pequeña explanada y caminar unos metros más para llegar a unas rocas justo debajo de las cataratas de Calandula.

Allí, empapados por el agua, pudimos disfrutar de la soledad y de la fuerza de la naturaleza de aquellas cascadas tan majestuosas. Para nosotros, unas cascadas más bonitas que las Victoria Falls por el entorno en el que se encontraban, ya que realmente teníamos la sensación de ser unos exploradores en ese entorno tan virgen que habían descubierto por primera vez aquellas cascadas.

Al cabo de un rato, llegó una pareja de Luanda que iba acompañada de un guía. El guía nos dijo que podíamos andar por el lado para acercarnos aún más bajo el agua de esas cascadas, así que avanzamos hacia allí pero con mucha dificultad. Había mucha agua y el terreno estaba totalmente embarrado, donde nuestras piernas se hundían en el barro y nuestras chancletas se pegaban en el camino obligándonos a descalzarnos y así poder intentar avanzar, hasta que el camino fue totalmente intransitable.

Después de disfrutar de las cataratas desde abajo y de poder inmortalizarlas desde diferentes perspectivas y también con el coche de fondo, subimos de nuevo hasta la Pousada donde caminamos para ver las cataratas desde arriba. El camino era embarrado pero al menos podíamos pasar por encima del barro sin quedarnos atascado, así que continuamos hasta llegar al río y desviarnos justo antes en un pequeño sendero que te dirigía a una roca desde donde podías disfrutar de una vista panorámica espectacular de las cataratas desde arriba. ¡Estábamos totalmente inmersos en la naturaleza de este paraje tan bonito de Angola!

Volvimos a la Pousada donde nos limpiamos los pies, las piernas y el calzado llenos de barro. Después de aquellas horas de tantas emociones, necesitábamos digerirlo sentados con unas buenas vistas y un sencillo picoteo. Estábamos en las segundas cataratas más grandes del continente africano, pero no había nadie y era una suerte inmensa poder disfrutar de este lugar de esta forma, donde la naturaleza todavía rugía con fuerza para gritarnos que disfrutáramos de esos instantes donde te sentías como un espectador de lujo en uno de los lugares más bellos del país: las cataratas de Calandula.

Comimos en el coche unos garbanzos de lata, y después decidimos avanzar dirección a las Piedras Negras de Pungo Andongo, que no se encontraban demasiado lejos de donde estábamos nosotros. Justo, después de Cacuso, y cuando estábamos a unos 30 kilómetros de Pungo Andongo podíamos ver cómo unas rocas negras sobresalían de toda la llanura. Subimos a un chico que hacía autostop y que se había quedado sin dinero para tomar un taxi, y lo dejamos junto a una planta de agricultura del gobierno donde trabajaba; y nos acercamos a las conocidas piedras negras de Malanje de donde pudimos fotografiar estas formaciones desde la distancia.

Una vez nos desviamos de la carretera general, que estaba llena de agujeros y en la que nos cruzábamos con muchos autobuses que llevaban trabajadores -seguramente- hacia casa, ya estábamos debajo las conocidas Piedras Negras de Pungo Andongo.

Era muy curioso ver cómo estas rocas se levantaban majestuosamente de la tierra y cómo la carretera pasaba en medio de algunas de ellas. Llegamos al antiguo pueblo de Pungo Andongo, donde actualmente sólo viven unas pocas familias y conducimos hasta los pies de una de las rocas para subir andando. Arriba, encontramos dos parejas angoleñas que habían venido a ver la puesta de sol y pudimos disfrutar del paisaje de este lugar tan místico donde se había refugiado el pueblo mbundu de los colonizadores europeos que iban en busca de esclavos.

Bajamos justo antes de la puesta de sol y buscamos un sitio para acampar libremente en las rocas. Finalmente, acampamos junto a donde supuestamente estaban las huellas de la reina Njinga de Ndongo, una de las mujeres más importantes de la historia del continente africano. Aquellas montañas estaban repletas de historias y leyendas, y bastante aisladas de núcleos urbanos. Un entorno muy bonito para despedirnos de un día que había empezado en una comisaría de policía, había continuado con unas de las mejores cataratas que habíamos visto en nuestra vida y había terminado subiendo en una de las conocidas Piedras Negras de Pungo Andongo y durmiendo en un lugar histórico en el que se había refugiado el pueblo mbundu y había vivido la reina Njinga de Ndongo.

DIA 3: Nos levantamos bajo un tiempo brumoso que, conjuntamente con el paisaje de las Piedras Negras de Pungo Andongo, todavía transformaba ese lugar en un ambiente aún más místico. El día anterior, habíamos tenido la suerte de ver todo el entorno de Piedras Negras. En cambio, ese día la niebla dificultaba ver más allá de las primeras montañas.

Recogimos nuestra casa, y seguimos de nuevo hacia la costa angoleña. Habíamos hecho una pequeña introspección en la provincia de Malanje, donde disfrutamos de una naturaleza exuberante y de unos paisajes muy interesantes en una región más tropical de lo que estábamos acostumbrados a ver en Angola.

Volvíamos de nuevo al mar, en Cabo Ledo, previa parada en Muxima, considerada la patrona religiosa del país. Situada junto al río Kwanza, esta virgen es como la Lourdes de Francia o la Virgen de Montserrat de Catalunya. Un lugar de peregrinación por muchos católicos que van a realizar ofrendas y peticiones a la virgen de Nossa Senhora da Conceiçao. Después de una parada allí, seguimos cruzando el parque nacional de Quissama, donde nos detuvimos a comer en medio del camino, hasta llegar finalmente a Cabo Ledo, una de las playas más conocidas de Angola.

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